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El voluntariado de las personas mayores: Participación social y bienestar

Catherine Elise Simone Dumont 

En México, en 2019, el INEGI registró que más de dos millones de personas colaboraron como voluntarias en instituciones sin fines de lucro, según un artículo de la Gaceta de la UNAM.

En visto de esto, es evidente que las personas mayores son una verdadera fuente de desarrollo asociativo, especialmente en el ámbito del voluntariado, lo cual es:

  • Una excelente forma de mantener lazos sociales
  • Un factor incentivo para mantener una buena salud tanto física, como mental y emocional
  • Una excelente conectividad con la comunidad a través del voluntariado

¿Nos podríamos preguntar entonces cuáles son los otros beneficios que facilitan un envejecimiento positivo y activo por medio del voluntariado? ¿Que permite la reducción de la inactividad social y pérdida de redes sociales, las cuales pueden contribuir al aislamiento y la dependencia?

El voluntariado es, ante todo:

  • El reflejo de un maravilloso sentimiento de solidaridad y dedicación
  • El sentido de responsabilidad social
  • El deseo de contribuir activamente a mejorar las condiciones de vida en la propia comunidad
  • La forma de ejercer la ciudadanía libre y gratuitamente

La necesidad de ser útil dentro de la sociedad 

 

Tener reconocimiento social reconocido significa “ser útil en algo”. Además, esta nueva actividad suele marcar el final del periodo de duelo social (como el síndrome del nido vacío, cuando los hijos se van definitivamente de casa) y el fin del trabajo remunerado. La implicación de las personas mayores, que estén jubiladas o solas en su hogar, en actividades socialmente útiles tiene un doble efecto positivo:

  • Para las personas mayores, mantener los lazos sociales
  • Para la comunidad, resaltar los efectos de la solidaridad y, en particular, de solidaridad intergeneracional

En sus testimonios, las personas mayores que realizan un voluntariado expresan a menudo la idea de que “dar tiempo a los demás” significa “recibir algo a cambio para sí misma”.

La persona mayor voluntaria descubre de nuevo, generalmente sin darse cuenta, el concepto de dar y recibir, profundamente arraigado en toda la civilización mexicana.

Además, no hay razón para oponer “dar para los demás” y “dar para uno mismo”. Por supuesto, los factores que influyen la decisión de empezar un voluntariado son varios:

  • La causa defendida por la asociación
  • La necesidad de mantenerse ocupado
  • Las palabras convincentes de un conocido, ya implicado adentro de una asociación.

En un plano más colectivo, reconocer el lugar de las personas mayores en la sociedad significa reconocer su utilidad social.

Envejecer de manera sana y saludable

El voluntariado es una forma de “envejecer sano y saludable” y, por lo tanto, un reto económico para limitar el costo de la protección social.

Si el voluntariado es una actividad útil para la sociedad, la experiencia demuestra que también lo es para las personas voluntarias. El voluntariado permite que las personas mayores puedan:

  • Salir de casa
  • Conocer gente nueva
  • Desarrollar nuevos proyectos
  • Mantenerse en buena salud física y mental

Varios estudios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hacen la siguiente observación:

A nivel individual, varios estudios realizados en Estados Unidos, Canadá y los Países Bajos han demostrado la existencia de un vínculo directo entre el voluntariado y la mejora del bienestar físico y psicológico, aunque a veces resulte difícil establecer la relación causal .

En México, las personas voluntarias presentan tasas de mortalidad y depresión más bajas y mejores capacidades funcionales. En efecto, un estudio mexicano, realizado por sociólogos y profesionales de la salud del Centro Mexicano para la Filantropía (CEMEFI), pone como mejora de la salud, particularmente entre las personas mayores, los siguientes factores:

  • La vitalidad
  • El capital social
  • La autoestima
  • La satisfacción de prestar un servicio en un marco asociativo
  • La autonomía y la independencia

Cómo sensibilizar a los futuros o nuevos jubilados sobre el voluntariado 

El periodo de transición de la vida laboral a la jubilación es un momento clave en el que las personas buscan:

  • Su identidad (se cuestionan a sí mismas)
  • Su reconocimiento por sí mismas
  • Por los demás y por su familia.

El voluntariado es una forma de abordar estas cuestiones porque el final de la carrera profesional puede ser un momento difícil.

Es muy difícil conseguir que estos jubilados se ofrezcan voluntarios; antes de poder movilizarlos para el futuro, primero se les tiene que ayudar a reconstruir sus vidas. Para el CEMEFI, desarrollar el voluntariado entre los jubilados significa:

  • Promover constantemente este tipo de compromiso por medio de mensajes específicos
  • Tener dispositivos de acogida específicos
  • Realizar un acompañamiento individualizado

Todas estas especificidades permiten gestionar esta transición entre la vida activa y esta nueva etapa de la vida, que es la jubilación.

 

Si está interesado a realizar un voluntariado, aquí se encuentra una lista no exhaustiva de los organismos a contactar:

 

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