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Crisis que pueden detonar afectaciones en la salud mental de la mujer

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Autora: Eliesheva Ramos

 

Las mujeres atraviesan diversas crisis a lo largo de su vida. Cada una tiene puede tener factores de riesgo para un cuadro depresivo.

En el mundo hay tres mil millones de personas con enfermedades mentales. En 2002 la Organización Mundial de la Salud adoptó una política de género para el tratamiento de las mismas con la finalidad de alcanzar mejores abordajes y tratamientos. Ciertos tipos de depresión son exclusivos de las mujeres.

El embarazo, el período posparto, la perimenopausia y el ciclo menstrual están relacionados con cambios físicos y hormonales drásticos. Ciertos tipos de depresión pueden ocurrir durante las diferentes etapas de la vida de las mujeres.

Mapa de la depresión femenina

La depresión es la primera causa de discapacidad de las mujeres en México. Ellas tienen el doble de probabilidad que los hombres de experimentar un episodio depresivo a lo largo de la vida.

La Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica y estudios del Instituto Nacional de Psiquiatría han calculado que la depresión ocurre entre mujeres con una frecuencia de 10.4 por ciento, mientras que entre hombres de presenta con una frecuencia de 5.4 por ciento.

Este sesgo de género, evidente desde la pubertad, se mantiene a lo largo de las distintas etapas de la vida femenina.

Asimismo, una de cada cinco mujeres sufrirá depresión en algún momento de su vida, explicaron médicos especialistas en psiquiatría durante la jornada de divulgación científica Lundbeck Mental Health Press Day.

Esta inclinación se confirma en México, en donde la depresión ocupa el primer lugar de discapacidad para las mujeres y el noveno para los hombres.

Las mujeres atraviesan por diversas crisis a lo largo de su vida. Algunas son naturales como la pubertad y el climaterio. Otras son por elección como el embarazo o los tratamientos de medicina reproductiva.

Cada  vivencia tiene características especiales que pueden convertirse en factores de riesgo para un cuadro depresivo, en conjunción con otros factores. Estos son algunos signos ocultos de depresión a los que debes poner atención.

Trastorno disfórico premenstrual

Alrededor de un 30 por ciento de las mujeres experimenta alguna sintomatología física y/o emocional durante la menstruación. Esto es considerado ‘normal’ y generalmente se resuelve por automedicación.

Pero entre un 3 y un 8 por ciento presenta sintomatología más severa, lo que se conoce como Síndrome Disfórico Premenstrual (SDPM).

El SDPM conlleva disturbios emocionales, anímicos y físicos que alteran su calidad de vida y que afectan sus actividades laborales, sociales familiares y económicas, explica Jacqueline Cortés, médico psiquiatra.

Algunos síntomas son:

  • Ánimo bajo
  • Irritabilidad
  • Ansiedad
  • Labilidad
  • Hipersensibilidad (llanto fácil)

Este síndrome es más común entre las adolescentes y se presenta en días previos al ciclo menstrual o durante la menstruación.

“Es difícil para quien lo padece, pues tarda siete días con sintomatología depresiva —y si el sangrado le dura unos siete días— hablamos de que ya pasó medio mes deprimida, lo que afecta su calidad de vida y se vuelven disfuncionales” precisa la presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.

Embarazo, crisis vital

Los mecanismos que están interactuando en la concepción, el mantenimiento del embarazo y el parto son altamente complejos.

Van más allá del aumento de la progesterona en el embarazo, o de la oxitocina en el parto y de la prolactina en la lactancia.

Estos profundos cambios pueden afectar las funciones del sistema nervioso central femenino.

En términos generales, la prevalencia de la depresión en el embarazo se compara con la prevalencia de la depresión en cualquier etapa de la vida.

La depresión en el embarazo se presenta con más frecuencia en el primer trimestre o en el último y es de difícil diagnóstico, pues sus síntomas son parecidos a los que se viven en cualquier gestación (alteraciones del sueño o miedo a lo que pueda suceder durante el embarazo o en el parto).

Además de los cambios corporales, infinidad de mujeres llegan al embarazo con factores de riesgo por su historia personal, familiar, socioeconómica, etcétera.

Un ejemplo de ello son las mujeres embarazadas a consecuencia de un abuso sexual; si son niñas o adolescentes se suma el riesgo reproductivo, es decir, la aparición de complicaciones para ella o para el bebé debido a que el cuerpo de la madre aún no ha terminado su desarrollo.

Tristeza posparto

Existe una entidad menos conocida que la depresión posparto. Se trata de la tristeza posparto.

Este término es usado para describir cambios leves en el estado de ánimo, así como sentimientos de preocupación, infelicidad y agotamiento que las mujeres experimentan las primeras dos semanas después de dar a luz.

Registros hablan de que hasta el 80 por ciento de las mujeres la padecen.

Esta tristeza se acompaña de llanto fácil, irritabilidad, labilidad emocional, ansiedad, disfunción del apetito y sentimientos de culpa en las madres porque sienten que no se dan abasto en la atención del recién nacido.

“Las mujeres se enfrentan a situaciones estresantes de toda índole; algunas padecen un agudo dolor en los pezones al momento de amamantar o se culpan porque les gana el sueño o el bebé se enfermó porque no lo bañaron adecuadamente; es una etapa de gran presión” destaca la Dra. Cortés.

“Durante la depresión es difícil vincularse con el bebé, disfrutarlo; además se sienten cansadas, sin energía, tienen miedo de perder la razón, de volverse locas”.

Estas mujeres pueden llegar a desarrollar una sintomatología que puede ser lo suficientemente grave como que se desencadenen síntomas sicóticos, o sea, ideas fuera de la realidad como la ver cosas o siluetas que no existen o murmullos.

La depresión es grave cuando tienen pensamientos suicidas o brotes sicóticos. Esas psicosis pueden llevar a la madre a cometer errores de juicio como tirar el bebé en un cesto de basura o dejarlo en una canasta afuera de la iglesia.

También, agrega, tienen ideas obsesivas respecto a que pueden hacerle daño a su hijo, porque cuando la depresión posparto se agrava empiezan a tener depresión suicida.

Ideación suicida y homicida

“La mujer muchas veces ya no quiere vivir, pero no sabe qué hacer con el bebé, al cual no quiere exponer a los horrores, desde su perspectiva, de la vida, así que estas madres con ideación suicida también pueden desarrollar ideación homicida hacia el bebé” puntualiza la especialista.

Es una situación muy grave, pero tiene tratamiento y las mujeres salen adelante.

Las hormonas juegan un papel primordial en la aparición de la depresión postparto. Cuando hay depresión con síntomas sicóticos puede ser el principio de un trastorno bipolar, y que sea una depresión que no sea unipolar o sola, sino asociada a otro padecimiento.

En general la depresión posparto es de .1 a .2 por ciento y en el 78 por ciento de los casos se presenta en el primer parto.

El embarazo y el puerperio son momentos en que la depresión puede surgir o resurgir o agravarse en caso de una depresión previa.

Abortos espontáneos

Los abortos espontáneos, sobre todo cuando los bebés son deseados, también constituyen episodios que ponen en riesgo la salud mental femenina, lo mismo que los motinatos, que es cuando mueren los bebés en el vientre.

“Algunas mujeres cargan con esa pérdida en los siguientes embarazos, lo que las convierte en madres sobreprotectoras, además de que se presentan asuntos a nivel de psicodinamia familiar que si no son atendidos pueden agravarse”.

Los tratamientos de infertilidad también ponen a las mujeres en situaciones complejas, así como las que tienen que someterse a una histerectomía y aún no tenían satisfecha su maternidad.

El climaterio, otro episodio crítico

La transición a la menopausia es quizás la etapa de mayor vulnerabilidad a cuadros depresivos.

Según el Dr. Edilberto Peña de León, médico neuropsiquiatra y director del Centro de Investigaciones del Sistema Nervioso, la disminución en los estrógenos en esta etapa afecta la comunicación neuronal.

A esto se suman factores sociales y culturales relacionados con esa edad como el síndrome del nido vacío y/o la jubilación laboral, así como la llegada o agudización de enfermedades crónico-degenerativas y la muerte de sus pares.

Es común pensar que cuando se dejan atrás las fluctuaciones hormonales una vez pasada la menopausia ya no se puede hablar de un sesgo de género en la depresión, pero la ciencia dice otra cosa.

La revisión de diversas investigaciones demostró que en el 81 por ciento de los estudios sobre la diferencia de género entre adultos mayores se encontró que las mujeres mayores tienen más probabilidades de ser diagnosticadas de depresión, o una mayor cantidad de síntomas depresivos, en comparación con sus pares varones.

Tratamiento con perspectiva de género

Se debe distinguir que hay diferencias en los géneros femenino y masculino en el padecimiento de la depresión.

La manera más convincente de establecer las diferencias que hay en el desarrollo de este padecimiento en las mujeres y hombres es recurriendo a un modelo biopsicosocial en el que intervienen factores biológicos, sociales y estresantes personales.

Existen múltiples determinantes, desde los biológicos asociado a la actividad hormonal (adolescencia, embarazo, climaterio), hasta los culturales y sociales (como la violencia hacia el género femenino), así como la vivencia emocional que se tiene de los eventos vitales y su comunicación hacia los demás, reitera  Jacqueline Cortés, presidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana.

Los especialistas en psiquiatría Jacqueline Cortés y Edilberto Peña señalaron que es necesario atender las enfermedades mentales con perspectiva de género, porque cada vez hay más evidencia de que cada grupo presenta diferencias en la aparición y evolución de la enfermedad.

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